Nuevo albúm de Las Pastillas del Abuelo!

Adelantamos las letras de dos temas que integrarán el nuevo disco DESAFÍOS, que aún se encuentra en la etapa de grabación.

Se trata de “Viles medios” y “Gobiernos procaces”, que

Presentación del nuevo disco!

formaron parte del repertorio en los últimos recitales en el Luna Park.

Te dejamos la letra y el video de Gobiernos Procaces

GOBIERNOS PROCACES

Me entrego a que este tema pase de moda
No como Cambalache que es bien actual
Unas gotitas para la vista gorda
Contraveneno de hábitos que hacen mal.

¿Cómo detectar gobiernos procaces?

Son los que ratifican leyes mineras
Llevan tatuado Barrick Gold en la piel
Los que regalan a empresas extranjeras
Toda la cordillera menos su hotel.

Yo los llamo los gobiernos procaces.

Cortan el presupuesto de los maestros
Nombran ministro a un funcionario represor
Manejan la ciudad como un club de fútbol
Confunden represión con educación.

Yo los llamo los gobiernos Pro-caces.

Y algunos son muy buenos bailarines
Bailando por un sueño saben brillar
Y si se cansan de no ir nunca al Congreso
Con la efedrina pila vuelven a andar.

Yo los llamo los gobiernos Pro-caces.

No precisamente trafican ideas
Los que se creen listos por cabezón
Más vale tener dos dedos MÁS de frente
Conciente del pez gordo tras el telón.

Ese es el peor de los gobiernos Pro-caces
Sin duda el peor de los gobiernos Pro-caces.

Somos del grupo los Salieri de Gieco!!
Le robamos melodías a él, ha ha ha!

Entrevista

Están en su mejor momento. Desde su formación en 2002, se convirtieron en la banda de rock under más exitosa de la Argentina. En medio de la grabación del quinto disco y plena promoción de los shows en el Luna Park, Piti Fernández –voz del grupo– nos brindó una entrevista exclusiva para ABC Digital. Del fanatismo que generan, de la evolución de la banda, del sonido del nuevo disco y del concierto que darán en Asunción el 11 de junio, son algunos de los temas que habló mientras abordaba un taxi. Hasta aprovechó la ocasión para pedir disculpas por la Guerra de la Triple Alianza.

“¡No te escuché muy bien, porque estoy arriba de un taxi y me siento en una película de acción!”, nos decía en un momento de la entrevista telefónica Juan “Piti” Fernández, vocalista y compositor de las canciones de Las Pastillas del Abuelo, banda que está viviendo algo así como su propia historia en movimiento. Es que el ritmo que se genera entre ellos y el público es cada vez más frenético, y la frecuencia va in crescendo.
Con los días repartidos entre la grabación del nuevo álbum –el quinto de su discografía–, los ensayos para los próximos shows en Asunción –se presentan por primera vez el sábado 11 de junio, en el Casco Antiguo– y Buenos Aires –el 2 y 3 de julio, en el emblemático estadio del Luna Park–; sumado a la participación de eventos y promoción en los medios del vecino país, el músico nos hizo un lugar en su agenda y nos atendió en el medio de la vorágine.

Nacido el 14 de noviembre de 1982 en el barrio bonaerense de Caballito, aún en su rol de rockstar, Fernández conserva la humildad y candidez de “chico de barrio”. Como cuando nos narra de la aventura de “comenzar de cero” en los distintos países de Latinoamérica, o de contar con una ONG colaborando en el arte de tapa del disco Versiones –editado en 2010–; o al recordar los tiempos en que pintaban graffitis en lugares estratégicos de Buenos Aires para darse a conocer. O incluso “colgar” canciones y sorprenderse con la revolución de ser los más escuchados de la Red, cuando apenas comenzaban y nadie los conocía. Tampoco evitó emocionarse cuando recordamos el nombre que tenía la banda en aquellos primeros tiempos

Las Pastillas del Abuelo se caracteriza por una hibridez musical que fusiona el rock con géneros que van del reggae, al candombe uruguayo, chacarera, country e incluso jazz. Formada en noviembre de 2002, el puntapié a la masividad llegó cuando un amigo del cantante le ofreció subir sus temas a la Web. El efecto fue inmediato: la canción El Sensei se convirtió en la más descargada del momento. Y Las Pastillas… abandonaba por fin el anonimato.

Posteriormente ganan un concurso radial en la Rock & Pop argentina que les daba a las bandas under un impulso profesional. Integrada por Juan Comas (bateria), Santi Bogisich (bajo), Piti Fernandez (voz), Ale Mondelo (teclados), Joy Barbeito (saxo), Fer Vecchio y Diego Bozzalla (guitarras), Las Pastillas del Abuelo prometen más rock todavía.

Con un presente musical al que le gusta definir como “más rockero que nunca”, Piti adelanta el concepto del nuevo álbum y del repertorio de los conciertos de Asunción y el Luna Park, celebrando con alegría la repercusión actual de Las Pastillas… en Paraguay. Confiesa, además, la “expectativa enorme” que genera este primer encuentro.

Mientras viajaba en taxi desde la sala de ensayo a un estudio de radio, Piti nos ofreció su tiempo para dedicarle unas palabras a sus seguidores paraguayos. Y no ahorró un solo minuto en una entrevista que, horas después, definieron en su cuenta oficial de Twitter como una “charla amigable”.

Todos a bordo a su mundo pastillero. Porque Piti promete rock, y en dosis justas.

-¿Cómo se explica el fenómeno y la pasión que genera Las Pastillas del Abuelo, no solo en Argentina sino también en países como Uruguay, Chile y Paraguay, y de a poco en lugares como México?

-En México nos fue también muy bien. Fuimos a empezar de cero, y empezamos recontra de cero. ¡Más de cero que de acá! Y eso después trae sus frutos también, con el tiempo… Y todavía a Chile no pudimos ir, pero yo tengo unas ganas enormes de ir. (…) Ahora hay filósofos alucinantes como Humberto Maturana, un biólogo; también Rafael Echeverría, hay un montón de gente interesante para ir a conocer Chile. Allá a Paraguay, también, a ustedes a darles un abrazo enorme, a pedirles disculpas por la Guerra de la Triple Alianza, que estuvimos tan mal en esas épocas, y lo tenemos que hacer. Y darles un abrazo fuerte y que nos cuenten cómo andan.

-La difusión inicial de la banda se generó principalmente por Internet, logrando gran popularidad con el tema “El Sensei”, más allá de las estrategias de marketing de las discográficas. ¿Internet es el nuevo camino?

-Sí. Para las bandas que recién empiezan, y lo que es empezar también en otro país de cero. En realidad, al fin y al cabo, siempre tenés una oportunidad para volver a empezar de cero, porque se trata de eso y de ir evolucionando. Y la verdad que fácil no es. Pero hay un recurso que siempre le queda a la gente que arranca de cero, sea de otro país o sea del propio: es que no le queda mucha otra opción que disfrutar muy fuertemente del ahora. Porque es lo único que tenemos en esas etapas. Entonces eso está buenísimo, porque la vida se hace muy rica disfrutando del momento.

-El último disco, Versiones (2010), editado en edición limitada, está totalmente agotado. ¿Qué opinión tenés en cuanto a la bajada de música gratuita en Internet y el mercado del “disco”, que se está perdiendo como una fuente de ingreso para los músicos?


-Sí. Nosotros también sacamos por eso mismo la edición limitada, porque sabíamos que por más que haya también más cantidad de compradores, queríamos hacer de eso un material así, de colección, tal vez. Que sea más importante por ahí el mensaje del arte de tapa, el mensaje de juntarse con organizaciones sin fines de lucro como “Yo no fui”, que quede más fuertemente el mensaje que la materia palpable. Y aún así, como fue un trabajo hecho manualmente, siempre están ahí los ‘hablones’ y las muestras en el taller de la ONG “Yo no fui”, para lanzar una reedición… Pero no creo que se vuelva a hacer realmente, para poder respetar la decisión de la edición limitada.

-Y en cuanto a esa guerra odiosa de la música gratuita “versus” los discos, ustedes están muy abiertos a la distribución gratuita masiva a través de la Web…

-Y sí. Nosotros, de alguna manera, en algún momento lo único que teníamos eran los recursos que no implicaban mucho dinero, como por ejemplo pintar las paredes de la calle o meternos en Internet, cuando Internet era realmente un comienzo. No existían los programas para bajarse música. Creo que era el Napster uno de los primeros, o Kazaa… Y ni siquiera era familiar el término “colgar” un tema en Internet y “bajárselo”. No era ni familiar el término. Entonces un amigo me lo propuso, y yo colgué unos temas así, con guitarra nada más, y una voz. Y eso nos ayudó muchísimo. La gente de ahí nos pudo conocer también, ¿no? Digamos que tampoco le sacábamos mucho negocio a nadie, porque no habíamos firmado con nadie. Entonces fue un medio que nos facilitó muchas cosas.

 

-Desde los tiempos de “Buenos para nada” (N. de R.: ese fue el primer nombre, al inicio de la banda) y hasta la actualidad, hubo un crecimiento importante en cuanto a la proyección de la banda. ¿Cómo definís el presente musical de Las Pastillas del Abuelo?

-¡Ahora estamos muy rockeros! Así te lo defino. Sí, porque por lo general somos un abanico de aires de estilos. “Aires”, lo digo siempre porque nunca respetamos los estilos fielmente, porque no lo podemos hacer. Nos encantaría, pero somos bastante “medio pelo” en ese sentido. Entonces siempre hacemos aires de chacarera, aires de candombe, aires de jazz… ¡Sobre todo de jazz! ¡A veces hacemos smog de jazz, porque ni aires podemos hacer de jazz! Pero en este disco dejamos de lado los estilos y la diversidad, y vamos a estar un poquito más rockeros, homogéneos.

-Tus letras, sin dudas, tienen una visión aguda y social del mundo. También hay mucha poesía. ¿Cuáles son tus principales referentes al momento de escribir canciones?

-La verdad que escucho a mucha gente. Hay muchos amigos nuestros acá en Argentina, muchas bandas under, muchas bandas ahí en el barrio que están diciendo muchas cosas muy importantes. Y de una manera muy elaborada. Letras elaboradas que se toman su tiempo, y se nota. Está muy bueno. Pero también son bandas muy locales… Se llaman Los enviados de Thot, La Furia de Petruza, El Atolón de Funafuti, Mamá Chabela, Locos de Nacimiento, Arbolito… Hay muchas bandas que escuchamos por acá y nos vamos a ver ahí, entre nosotros. Siempre hubo una influencia, sobre todo de Los Redonditos de Ricota, de La Bersuit, de La Renga… Y también, en algún momento, yo escuché mucho a Joaquín Sabina, a Serrat, las letras de Silvio (Rodríguez)… Por suerte hay mucha gente que elabora poesía también y música, al mismo tiempo.

-Hace años, cuando empezaban a tocar en teatros, decían que “el objetivo en algún momento es poder hacer algo más grande”. ¿Cómo se siente haber cumplido ese sueño, ahora girar por Latinoamérica y tener dos fechas en el Luna Park?

-La verdad que es un sueño cumplido. Es un sueño cumplido. Hace mucho tiempo que este sueño empezó, por suerte. Hace cuatro años que podemos vivir de la música, y vivir bien, tratando de generar acciones y coordinaciones de acciones con otras personas. Y estamos realmente viendo cómo el mundo se cambia cuando uno se pone en movimiento. El primer sueño era vivir de la música, ahora ya supongo que después el sueño es conocer Latinoamérica; y uno va sumando sueños, y eso es un privilegio que hay que agradecer todos los días.

-Con este éxito internacional del que hablás, que implica conquistar nuevos mercados, tocar en lugares importantes y visitar países, ¿hay en algún momento cierta resistencia a tanta exposición, que por ahí no es habitual en la rutina de una banda under, como son considerados?

-Sí, hay como un control, ¿no? Pero más que nada el control propio, y es rigiéndose por el principio del placer, como decía el Indio Solari. Yo me rijo por el principio del placer, y está buenísimo. Hay cosas que ya no se pueden evitar. Mi cara, por suerte, no se conoce en la calle, pero la conocen mucho por la computadora, por YouTube. No salimos en los videoclips, pero sí hay mucha camarita dando vuelta… No vamos a Tinelli, porque nos cuidamos y controlamos que la exposición sea elegida y que sea provechosa, que nos venga bien y que nos sintamos cómodos. Tampoco le huimos a los medios que sabemos confiables. Lo vamos controlando a medida que lo podemos ir disfrutando también.

-Y esta masividad que llegó –y sigue avanzando– nace por lo general con esas canciones que llevan el estigma de ser “hits”. ¿Cuesta mucho desprenderse de eso, para darle su lugar a las nuevas canciones?

-Mirá, en este momento nos está pasando que no, porque estamos muy contentos con lo que está saliendo, con la composiciones nuevas. Y no nos va a costar mucho, supongo. A la gente tampoco, porque la gente también acá, en Argentina, está esperando un disco bien rockero. Crisis (2008) venía con un porcentaje de rock del 60%. Después de eso sacamos un disco de acústicos: el porcentaje bajó a un 40, 30%, y ahora la gente quiere rock. Eso supongo que les va a dar lugar tranquilamente a los temas nuevos.

¿Cómo es el proceso compositivo de Las Pastillas…, al momento de encerrarse a escribir nuevas canciones para un disco?

-En realidad las composiciones van cayendo en el día a día, y espaciadamente. Lo hacemos muy entre todos. Cada cual compone los temas de cada cual, y después los compartimos en la sala de ensayo para arreglarlos. Un poco esa sería la dinámica, tal vez un poco más largo, pero…

“¡Se me acorta el tiempo, porque estamos llegando a…”, refirió Piti, espontáneo, disculpándose ante un posible abrupto fin de la charla por llegar al estudio de radio en el que le esperaban en vivo. Pero no. Le avisan que todavía falta. “No, no, ¡dicen que no es acá!”.

Entonces, sin perder el tiempo, sigue respondiendo: “Es un poco más complejo es el proceso de composición, pero más o menos es eso. Cada cual escribe el suyo… Yo, cuando me quedo vacío de ideas, le pido a Bochi (Bozzalla) que me dé un empujón; y él me tira alguna que otra posibilidad. Después yo sigo mi camino… algo así sería. Y después, en la sala de ensayo, surge la cocina del tema”.

-En este momento están justamente en la grabación de un nuevo quinto disco. ¿Qué busca la banda proyectar con el sonido y las letras de este álbum, además del rock, que según decías, esta vez va a haber mucho?

-Yo creo que en esta oportunidad las letras van a hablar un poco… (…) El material “Crisis” es un poco introspectivo. Hay muchas preguntas en primera persona. Siempre. Qué hago yo esperando un puto as, De dónde vengo, Hacia dónde voy… Siempre hablando en “yo”, y muy para adentro. Este disco creo que va a completar un poco Crisis, a terminar de constituir los dos discos como una obra conceptual de uno solo. Y va a ser un poco más para afuera, ¿no? No tan introspectivo, sino más hacia el exterior.

-En Paraguay cuentan con un número importante de seguidores que está pendiente de este primer recital. ¿Qué expectativas tienen del público paraguayo y cómo preparan el repertorio del 11 de junio?

-Mirá, estamos también con una expectativa enorme. Yo leo los mensajes, pero es muy difícil darse una idea con los mensajes en la página de lo que es realmente la situación allá… Es una alegría enorme, pero cuesta imaginar la cantidad de las personas que nos esperan. Entonces, tal vez, nos dediquemos a no esperar mucho, sino más bien abrir todos los sentidos perceptivos a flor de piel, y a full para poder recibir todo el amor que nos den las personas que nos vengan a ver, y viceversa.

-Como cierre a esta gira internacional, hay planes de cruzar el océano y desembarcar con las canciones a Europa. ¿Cómo sigue el año para la banda?

-Ahora estamos muy metidos en el disco. Es lo único que tenemos entre ceja y ceja. Junto con Paraguay y junto con los Luna Park, pero estamos muy metidos en el disco. Incluso dijimos ya en algunos medios que en el Luna Park va a ser, no sé, una banda de punk más que nada; porque estamos ensayando mucho los temas del disco más que el repertorio de siempre. Así que, bueno, tal vez haya errores, pero va a haber mucha energía. Y en Asunción vamos a hacer un repaso de todo, de los cuatro discos, seguramente.

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